Debes estirar para que tu músculo se relaje. Pronto notarás cómo tira, pero recuerda que no debes forzarlo. Es suficiente con sentir una tensión moderada y sostener esa posición durante unos 10 o 15 segundos. Una vez relajes el músculo, si sigues sintiendo dolor, significa que estás estirando en exceso, por lo que deberás reducir la intensidad de tus estiramientos para no lesionarte.
Es muy importante que evites realizar rebotes o dar tirones bruscos forzando tu flexibilidad, ya que por cada estiramiento violento de las fibras musculares se produce una contracción refleja. De esta forma no estarás ayudando a tu músculo a relajarse, sino todo lo contrario.
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