Aprende cómo preparar un sencillísimo guiso de pavo, un plato de cuchara que puedes preparar con antelación y está de escándalo.
Considero además que es un plato muy equilibrado nutritivamente hablando, ya que tenemos la proteína animal, los carbohidratos lentos de los vegetales, los rápidos de las patatas y las grasas «cardiosaludables» que aporta el aceite de oliva virgen extra. Si además lo acompañamos de un trocito de pan ya es sublime porque así podéis rebañar bien el plato. Os animo a que hagáis este guiso de pavo que está de puro escándalo y seguro que queréis repetir.
Tiempo : 1h Comensales: 2
INGREDIENTES
- Patatas variedad Monalisa, 400 g
- Judías verdes, 140 g
- Carne de pavo para estofar, 450 g
- Caldo de ave, 850 ml
- Vino blanco, 150 ml
- Laurel, 1 hoja
- Pimentón dulce de la Vera, 1 cucharadita
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra, 4 cucharadas
- Zanahoria mediana, 3 ud
- Cebolla mediana dulce, 1 ud
- Ajo, 2 dientes
- Colorante, ½ cucharadita
- Tomate triturado, 200 g
Elaboración del guiso de pavo
Preparar los vegetales.

Cortamos muy finamente la cebolla. Aparte pelaremos y cortaremos en rodajas no muy gruesas las zanahorias. Pelamos y cortamos las patatas “chascándolas”, es decir dando un pequeño corte en la patata y girando la hoja del cuchillo para terminar de arrancar el trozo de patata.
Mientras, ponemos los ajos a dorar en una cazuela con el aceite de oliva virgen extra. Si no os importa encontraros el ajo mientras coméis el guiso, podéis obviar este paso y picarlo muy finamente añadiéndolo junto a la cebolla. En caso de que no os guste como a mí el hecho de encontraros el ajo en el guiso por fino que esté cortado, tened cuidado de que los dientes no se doren en exceso ya que podrían amargar. Lo que buscamos es que deje todo su sabor en el aceite que será la base del guiso y donde irá rehogada la cebolla, la carne y el resto de ingredientes. Retiramos y echamos la cebolla. A fuego medio rehogamos durante unos 10 minutos o hasta que la cebolla empiece a transparentar.
Marcar la carne.

Cortamos en pedacitos no muy grandes el pavo, de bocado más o menos, y lo salpimentamos, también podéis pedir a vuestro carnicero de confianza que os corte los pedazos más jugosos del pavo para elaborar un estofado. A mí con pechuga de pavo me da la sensación de que queda menos jugoso el guiso, ya que la pechuga es siempre la parte más seca del pollo y del pavo. A continuación, y con la cebolla ya a punto echamos la carne en la cazuela y subimos un poco el fuego. Marcamos bien con cuidado de que la cebolla no se queme ni se dore en exceso la carne.
Incorporar el resto de ingredientes y cocer.

Una vez marcada la carne, agregamos las patatas, las judías verdes y la zanahoria. Rehogamos removiendo bien unos 3 minutos. Agregamos entonces el vino blanco y dejamos que evapore el alcohol durante 2 minutos más. Una vez haya evaporado el alcohol agregamos la cucharadita de pimentón dulce y removemos durante un minuto con cuidado de que no se queme este. A continuación, agregamos el tomate triturado y removemos durante 2 minutos más. Agregamos ahora el caldo de ave y la hoja de laurel. Cocinamos durante 40 – 50 minutos a fuego medio-bajo para que quede mejor el guiso.
Una vez esté cocida la patata, probamos y rectificamos de sal en caso de ser necesario. Servimos directamente nuestro guiso de pavo y ya podemos disfrutar de este maravilloso plato de cuchara que ya con olerlo alimenta.
Resultado
Como os venía diciendo, este guiso, aunque sea de pavo y verduras me parece un plato para chuparse los dedos. Solo volver a pensar en este me abre el apetito y es que no es para menos. Sí, aparentemente es un guiso más de carne, pero os aseguro que pese a la sencillez que presenta en cuanto a su cocinado el sabor es brutal. Sabor, tradición y mucho amor que es el ingrediente principal de este guiso y de cualquier receta que se preste.